El e-commerce fue más popular que nunca en 2018. Tanto es así, que muchas personas prefieren ya comprar por internet que en tiendas físicas.

El e-commerce, o comercio electrónico, es cualquier transacción comercial que se realiza electrónicamente. Normalmente, se basa en la compra y venta de productos físicos o electrónicos a través de la red. Pero, hay mucho más: subastas en plataformas como eBay, comercio de bienes y servicios entre corporaciones y banca online, aunque quizá con estos dos útimos ejemplos podamos distingur entre e-business y e-commerce. Es un mercado que no para de crecer debido a la continua evolución de la tecnología. Los móviles representarían más del 70% de todo el comercio electrónico anual.

Según el tipo de perfil comercial

Dentro del e-commerce podemos distinguir diferentes tipos en función de su estructura comercial:

  • B2B (Business to Business): es decir, de empresa a empresa. Corporaciones que venden sus productos o servicios a otras compañías.
  • B2C (Business to Consumer): la venta se produce de empresa a consumidor. Es la más habitual.
  • C2B (Consumer to Business): a la inversa de la anterior. Es el consumidor quien ofrece algo que las empresas quieren.
  • C2C (Consumer to Consumer): un consumidor le compra algo a otro. Por ejemplo, páginas web o aplicaciones de cosas de segunda mano.

Ventajas

Ser partícipe del comercio electrónico tiene una serie de ventajas:

  • Más clientes: se puede ver nuestro producto cualquier persona desde cualquier parte del mundo, mientras que esa posibilidad con las tiendas tradicionales no existe.
  • Sin horarios: el e-commerce no tiene horarios, ya que se puede comprar a toda horas. La web está abierta siempre todo el día.
  • Menos costes: no necesitar un establecimiento tradicional abarata mucho el mantener un negocio.
  • Más margen de beneficio: tanto la reducción de los costes como el aumento del número de clientes provocan que, incluso bajando los precios, aumenta el margen de beneficio. Se vende más y se gana más dinero.
  • Escalabilidad: en un negocio tradicional no se puede atender a varios clientes a la vez, mientras que en el e-commerce sí, no hay límite.

Desventajas

Como todo, también hay una cara un poco menos buena. En este caso, las desventajas del e-commerce son:

  • Falta de confianza: el consumidor ha de comprar por primera vez en una tienda online por la que, normalmente, se paga con tarjeta de crédito. A pesar de que las páginas son bastante seguras, aún hay gente que sigue desconfiando de ellas.
  • Productos y servicios que no se pueden «ver ni tocar»: al fin y al cabo, estamos comprando algo que no podemos tener en nuestras manos en ese momento, por lo que, en ocasiones, podemos llegar a decepcionarnos si no es lo que esperamos.
  • Acceso a Internet: es una necesidad, pues si no disponemos de él, no podemos funcionar con e-commerce.
  • Dificultades técnicas: para poder funcionar con el comercio electrónico hemos de controlar, al menos en parte, la tecnología necesaria.
  • Competencia: hay multitud de páginas web con infinitud de productos y servicios disponibles, por lo que la competencia es bastante fuerte.
  • Tiempo en obtener resultados: el e-commerce no promete resultados instantáneos y, quizá, puede que a corto palzo tampoco. Es complicado conseguir visibilidad y ese es uno de los factores más importantes.